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O. N. D.

¡No necesitamos salvación!

Estamos acostumbrados a ver aparecer y desaparecer a pretendidos pastores de la humanidad, pretendidos mesías, líderes, heraldos,...
Sin embargo hay algo que falla. No podemos creernos los del todo. Parece haber algo pernicioso detrás, tanto en los altísimos líderes, como en los sufridos militantes de su filosofía que “tan amablemente” nos traen su “grandeza”.
A mi entender la respuesta es sencilla. Toda entrega a un gran fín, está cargado de forma secreta de deseos egoístas. Está “otra cara” de su lucha por la “luz”, es la que nos produce repulsión natural.
El ser humano tiene necesidades egoístas, y aunque huya de ello hasta las iglesias, sedes de partidos, O. N. G., nunca podrá hacerlo lo bastante rápido como para dejar atrás, ese “lado oscuro”.

¿De que males están cargados estos "salvadores de la humanidad"?

En sus bases, estos movimientos suelen estar afectados de una cierta mentalidad masoquista. Donde el ser humano entrega su individualidad y su bienestar a un fin superior. El “neófito” es enseñado rápidamente a bajar la cabeza, a aceptar ordenes, a no cuestionar al líder. El que se sale de la norma, es reprendido con rapidez. ¿No estamos pues ante el caso de una secta destructiva? Ese es el comportamiento de muchos grupos bien considerados socialmente. No entraremos en detalle, pero los partidos, sindicatos, iglesias mayoritarios pueden ponerse a observación y que el lector juzgue por si mismo.

¿A que comportamiento conduce esto en sus fervientes seguidores?

Desde estas líneas denuncio y rechazo el vampirismo emocional al que se somete a quien no les sigue el juego. El participante en estos juegos absurdos, tiene la necesidad de culpar a los otros de que su utopía no se cumpla. Esta infelicidad, es suplida generalmente con el trabajo de “extensión” o “predicación”, eufemismo para denominar la captación de nuevos adeptos.
En ocasiones, este vampirismo lleva a grados tales de repugnancia, que si no fuera por el prestigio o poder de esas instituciones, serían quemadas en la hoguera de los medios y la opinión pública. Uso de menores en sus campañas, tráfico de datos desde las instituciones públicas con el fin de bombardearnos con su información, ...
Por si fuera poco, el masoquismo y la represión a la que se habitúan en su trabajo, les mueve a comportarse como auténticos sádicos con sus subordinados (cuando por fin los consiguen), perpetuando el sistema de acoso y derribo de todo elemento “herético”, “rebelde”, y, a veces, simplemente más capaz que su superior.
Solo la aceptación de los propios deseos egoístas, de las propias necesidades, de ese otro lado “oscuro”, nos permite ser lo suficientemente completos como para afrontar la realidad sin prejuicios.

¿Y que ocurre con sus líderes?

Estos suelen estar afectados del mal de la búsqueda de protagonismo. A veces, hasta pareciendo psicópatas.
No les basta con ser “buenos”, entregados a la causa. Necesitan ser queridos, ver sus retratos en grandes carteles, ser idolatrados.
También puede darse el trastorno de que se crean afectados de creerse un mesías. Un ser especial que está destinado a llevar a la humanidad a un gran despertar. En otras palabras: Megalomanía
De nuevo encuentro la explicación en la falta de aceptación de sus necesidades egoístas. En el fondo, ni el Paraíso, ni la revolución, ni el progreso económico pueden llenarles, porque son sus necesidades las que claman desde sus Infiernos personales.

Y llegados aquí, ¿qué es lo que propongo? En vez de huir hacia una luz cegadora, os propongo confrontar por una vez la oscuridad. Mirar al rincón oscuro, en el que hay un niño castigado injustamente. Liberemos al niño de culpa, y al mundo de la cadena de miedo e injusticia que arrastra.

Por DCLXVI
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1 comentario

uroboros -

Salufor
La estupidez de las masas siempre ha sido notable,pero actualmente alcanza limites insoportables,disfrutemos de ello.
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