Blogia
O. N. D.

Fiestas de Mayo

Se acerca mayo. Y con él una de las fiestas más festejadas por algunos de los pueblos de la antigüedad, incluyendo las tradiciones celtas, germánicas, y nórdicas.
Todavía hoy, las tradiciones neopaganas celebran el día. Es entre los días 30 de abril y el 4 de mayo que se lleva a cabo el rito.
Es el momento de repasar las fiestas y tradiciones de estas fechas, no las dejemos caer en el olvido. Recordemos, pues no hay peor ignorancia que el olvido.
En relación a esto, vamos a rendir culto a tradiciones ancestrales. Vamos a recibir el legado de los ancestros, desde tiempos inmemoriales, dejando huella en nosotros. Los mitos que se trasmitieron de padres a hijos, que se mezclaron cuando unos pueblos entraron en contacto con otros, y que todavía asoman en alguna fiesta local hoy en día.
Pasamos entonces a explicar, de forma breve el significado de estas fiestas.

Beltane.

Los modernos Wiccans, heredan el nombre de esta fiesta de la tradición celta. En esta tradición, esta festividad es solo superada en importancia por Samhain, el cambio de año para los celtas (la raíz de la noche de los Muertos o Todos los Santos).
Esta justo opuesto en la Rueda del año, justo seis meses los separan, en ambas direcciones.
La celebración empieza con la puesta de Sol.
Es celebra en él la unión sagrada del Dios y la Diosa. Llaman con su unión al verano, ya en preparación.
Su origen etimológico esta en Bealtaine o Bealtuinn, con el significado de fuego de Bel, el dios céltico de la luz.
En esta noche, se encencían hogueras y saltaba sobre ellas, muy a menudo “arropados por el cielo” (eufemismo para decir desnudos).
Una costumbre que fue reprimida con la llegada del cristianismo, fue la relajación en esos días de los votos del matrimonio. Si alguna joven quedaba embarazada en la exaltación del placer sexual, lo que podía ocurrir con alguien con el que no estaba unida, se llamaban a esos niños “merry be-got”, alegremente obtenidos.

La Antigüedad Clásica.

La fiesta en la antigüedad clásica está dedicada a la diosa MAYA, de la cual existen dos versiones: la griega y la romana. Según la primera, Maya es hija de Atlante y madre de Hermes. En este mes los mercaderes ofrecen sacrificios a la madre y al hijo, dios protector del gremio.
La interpretación romana nos dice que Maya era esposa de Vulcano, dios del fuego y los sacerdotes de este último veneraban a la diosa en las calendas de mayo.
Es considerado como el día de la consagración de la primavera, día del amor relacionado con el florecer y renacer. Es la época en que la vida vence a la muerte, la luz gana a la oscuridad.

Walpurgisnacht o noche de Walpurgis.

Esta fiesta de origen germano, tiene dos caras. ¿O quizás debería decir tres? Me explico.

En primer lugar, está la leyenda de Santa Walpurgis, o Walpurga, o Walburga, según sea época o zona en que uno se refiera a ella. Nació en Sussex hacia finales del siglo VII o principios del VIII, y fue educada en Winburn, Dorset donde, después de haberse hecho monja, permaneció viviendo durante veintisiete años. En ese entonces, y ante la insistencia de su tío, San Bonifacio, y de su hermano, San Wilibaldo, procedió, en compañía de otras monjas, a fundar casas religiosas por toda Alemania. Su primer convento se creó en Bischofsheim, diócesis de Mainz, y dos años más tarde, (en el 754) se convirtió en la abadesa del convento benedictino de Heindenhrim, dentro de la diócesis que su hermano Wilibaldo presidía en Eichstadts, Bavaria, donde otro de sus hermanos, Winebaldo, ocupaba por aquel entonces el puesto de prior de un monasterio. A la muerte de su hermano Winebaldo, acaecida en el año 760, ella le sucedió en el cargo, conservando la superintendencia del monasterio y el convento hasta su muerte, acaecida en el año 779. Sus reliquias fueron transportadas a Eichstadt, donde quedaron depositadas en una cavidad, de la cual manaba una especie de aceite bituminoso, que más tarde habría de ser conocido como aceite Walpurgis y al cual habría de atribuírsele una milagrosa eficacia contra la enfermedad. La gruta se convirtió en lugar de peregrinaje, y una gran iglesia fue construida allí.

Para las brujas, es la espeluznante noche de Walpurgis que Goethe, el insigne escritor alemán, nos relata con todo lujo de detalle en su "Fausto", una de sus obras más destacadas.
Cuenta la tradición medieval europea, que el lugar de reunión más importante de toda la Europa antigua fue Brocken, el pico más alto de las montañas Harz, en Alemania, donde transcurre la escena del Sabbat tan impresionantemente descrita en el Fausto de Goethe.
No es de extrañar. De acuerdo con la mayoría de los “expertos” de la Iglesia, los brujos europeos de la época medieval estaban organizados en grupos o aquelarres de doce miembros, la mayor parte de ellos, pero no exclusivamente, formados por mujeres, y por un líder, generalmente, masculino. Este líder estaba considerado como vicario del diablo y muchos de sus fieles más ingenuos le trataban como si fuera el mismo diablo.
Tradicionalmente se le representaba vestido de negro o con disfraz de macho cabrío, ciervo u otros animales con cuernos.
En realidad, las Maifeld, eran las asambleas generales o campos de mayo. La noche anterior al primero de mayo, los devotos de creencias nórdicas, incluso en tiempos de dominio cristiano, se reunían en asambleas en torno a fogatas en lo alto de los montes. Se llamó la fiesta de las brujas. Walpurgis o Walpurgnacht. Se celebraban danzas para propiciar la fertilidad. El cristianismo invirtió su simbolismo, tachándolo de brujería y de propiciar las malas cosechas. Las leyendas, son pues propaganda de un sistema que intenta borrar los restos del anterior.

La Cruz de Mayo.

En la actualidad, en el sur de España y algunos lugares de Latinoamérica se lleva a cabo una festividad cristiana, que parece tener raíces más antiguas.
El origen de las fiestas en honor a la Santa Cruz se pierde en el tiempo. Religiosamente, parecen tener su origen en el hallazgo por Santa Elena de la cruz donde murió Cristo, pero lo cierto es que el arraigo popular de la fiesta proviene de ciertas celebraciones de los romanos.
La historia, con mucho de leyenda, narra como en el emperador Constantino, en el sexto año de su reinado, se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio, en una batalla cuya victoria se cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, "In hoc signo vincis" (Con esta señal vencerás). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y logró hallar el lugar donde se encontraba la Cruz, pero no estaba sola. En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál era la verdadera cruz donde falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre personas enfermas, e incluso muertos, que se curaban o resucitaban al tocar la cruz que había sido la de Cristo. A partir de ahí nace la veneración a la Santa Cruz, ya que Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz.
la celebración popular de la fiesta de la Santa Cruz, la que más nos interesa, apenas hay datos antiguos. Los primeros testimonios que conocemos se remontan tan sólo al siglo XVIII.
Para algunos autores, la cruz es el símbolo del antiguo árbol que se cortaba en las festividades del dios Attis y Cibeles. Aunque esta celebración se llevaba a cabo en realidad en marzo.
Attis, un hermoso joven que vivía en los bosques de Frigia y que la diosa Cibeles lo eligió para sí, haciéndolo guardián de su templo, pero con la condición de que se mantuviera siempre virgen Attis cedió su amor de la ninfa Sagaritis y entonces Cibeles hizo que ésta muriera, derribando el árbol del que dependía su vida. El muchacho enloqueció y se castró, tras lo cual la diosa lo volvió a admitir en su templo, y transformándolo en Dios. La fiesta, rememorando su muerte y resurrección, tenía lugar en el equinoccio de primavera.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres