O. N. D.

"Siempre dos están. Ni más, ni menos. un Maestro y un Aprendiz."

 

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11/09/2004

Represión sexual

Por Nox Umbra.

El tema de de la represión sexual es un tema que puede ser abordado a partir de múltiples variables; dado que como todo fenómeno social tiene un fundamento multicausal (organización social, religión, control, creación de identidad, explotación económica, destrucción del individuo, etc).
No obstante esta diversidad de factores que han llevado a que la sexualidad humana se erigiera como un ámbito de represión, ésta ha tenido siempre el mismo objetivo; el cual fue y ha sido siempre la represión del deseo y la emotividad; es decir la represión del componente espiritual de la sexualidad, su pathos.

Cuando digo DESEO no estoy refiriendo al simple deseo sexual, sino a un deseo más profundo, extenso e intenso: el DESEO por la VIDA, el DESEO de SER.
El deseo como sensibilización, como sujeción a los sentidos que se abren progresivamente a la Naturaleza de la mano de una potencia transformadora y vital que nos acerca a nuestro ser esencial....Y nos aparta del sentido racional, de la acción racional.

El DESEO provoca el fracaso de los elementos cargados de sentido lógico racional, rompe las cadenas impuestas por la Razón. Esta libertad debería ser puesta, entonces, bajo el dominio del control social a través de mecanismos que operaran reprimiendo el deseo.

El desarrollo de mecanismos de represión del deseo y por consiguiente de su forma de expresión definitiva a traves del sentido genésico, es decir, la sexualidad; ha atravesado diversas etapas a lo largo de la historia. Etapas que caracterizaron la delineación de estos mecanismos represivos en virtud de las mentalidades propias de cada período histórico.
No obstante las posibles variaciones formales de los mecanismos desarrollados, las bases que sustentaron a los mismos han sido, en lineas generales, las mismas: la transvalorización de lo bueno en malo y lo malo en bueno; y la imposición del pensamiento lógico-racional como el único socialmente aceptable.

Una de las características del pensamiento racional es la eliminación de la emotividad, del pathos vital de la pasión, del elemento mágico y fantasioso que pudiera albergar la mente humana. La razón proscribe la libertad, aduciendo que el equilibrio y la armonía solo se encuentra en la “sensatez”, en las “ideas calculadas”, en el “justo medio”. En resúmen, en la mediocridad.


Así, en un primer momento, la represión sexual se limitó mayoritariamente a la represión de la sexualidad no reproductiva, definiendo conductas y practicas sexuales socialmente aceptables o condenables.
Todo ello en virtud de elementos ideológicos procedentes de la religión y moral juidío mosaica (distintas de las ideas de Jesus, quien se oponía al rigor de la ley mosaica) a la que posteriormente se agregaron elementos de la religión y moral cristiana propugnada por la iglesia (distintas a las propuestas de Jesus, quien siempre alienta a vivir)

Inicialmente, la Represión de la Sexualidad No Reproductiva que estableció el pueblo judío en el comienzo de su historia, no tenia para los judíos un fin moral, sino que, primordialmente, intentaba establecer elementos culurales que permitieran una clara diferenciación ideológica respecto de los pueblos que los rodeaban. También respondía a fines políticos y militares.

Los pueblos del Asia Menor invadidos por los judíos consideraban el placer sexual como un regalo de los dioses, y los ritos de fertilidad, la prostitución sagrada (de ambos sexos), formaban parte integral de las religiones no monoteístas. Por lo tanto, la lucha contra las demás religiones (fundamento del carácter nacional de los judíos), adquirió características de combate contra el placer.

Es decir, la lucha contra la llamada idolatría se convirtió en lucha contra el cuerpo, propio y el ajeno.

Esto no costó demasiado a los judíos dado que fueron representantes de las primeras sociedades totalmente patriarcales de la historia. Para ellos la obediencia, la confianza en la autoridad, era una alta virtud.

Por otro lado, la represión de lo sexual estaría vinculada con el incipiente desarrollo de la idea de propiedad privada, que tan bien analizara Engels unos siglos atrás.

La aniquilación del deseo, cuya naturaleza es vital, libre y arrasadora, permite ordenar y disciplinar la sociedad. Con los siglos se agregará a estas cualidades de la represión de lo corporal, la capacidad de sojuzgar poblaciones enteras, sin que estas siquiera lo perciban ni se inmuten.

Para imponer el “poder” del padre en contra del “poder” natural, por su carácter biológico, de la madre, hace falta un rígido control social, constantemente presente en todas las esferas de la vida.
Este control que impondrá lo masculino, CULTURAL y SOCIAL, por sobre lo femenino y NATURAL, es decir no-cultural; será instrumentado por la represión del deseo, de la sexualidad, de lo corporal. Es decir la represión e incluso aversión por las manifestaciones humanas de índole natural.

La historia de la represión y control social sobre lo corporal y lo sexual no es más que la historia de lo cultural contra lo natural.

Así, desde la antigüedad se han venido imponiendo las más aberrantes, ridículas y desopilantes prohibiciones contra la sexualidad y el cuerpo. Muy en especial contra el cuerpo de la mujer; que vendría a jugar aquí el rol del cuerpo del condenado (y la condenación.)


Retomando la moral judeocristiana como raíz de este proceso de represión, cabe señalar que entre los judíos a fin de reprimir lo corporal, muchas manifestaciones sexuales se prohibieron y se castigaron con la muerte. No solo se castigaba, básicamente, la sexualidad no reproductiva, sino que también era castigada la sexualidad reproductiva si ésta, en lugar de guiarse por normas sociales, se había dejado librada al reinado del deseo.

La prohibición de la Sexualidad No Reproductiva (homosexualidad, bestialismo y pedofilia) lleva implícita la idea de promover la Sexualidad Reproductiva, planteándola como una obligación social.
Muchos autores opinan que de esa forma el deseo personal de dejar descendencia deja de ser individual para convertirse en obediencia a la ley.

Discrepo en ello, dado que el deseo de dejar descendencia por mas fomentado y sostenido por la ley que esté, nunca deja de ser un deseo de concreción personal regido por la voluntad del individuo. Ninguna ley se ha superpuesto jamás sobre la voluntad humana de dejar descendencia o no.
Este deseo esta ordenado por leyes superiores a las humanas, por lo cual ninguna ley social lo puede dirigir.
Por ello creo que cuando se considera que las normas sociales que fomentan la sexualidad reproductiva despojan a la gente de su capacidad de decisión al respecto, tal consideración es errónea y esconde ciertos elementos ideólogicos relacionados con los medios de represión de la sexualidad.
Que se fomente la sexualidad reproductiva, aún haciéndola parecer una obligación social, no la impone con fuerza de ley, los individuos siguen manteniendo su capacidad de decidir al respecto.

Por otro lado el fomento de la sexualidad reproductiva no implica un mecanismo de represión del deseo o de la sexualidad; pues especialmente esta última, la sexualidad natural, tiene por finalidad la reproducción.

Por otro lado afirmar como hacen muchos que el fomento de la sexualidad reproductiva anula la sexualidad placentera, también es un error de apreciación relacionado con la internalización de pautas represivas de la sexualidad, pues tiende a hacer ver la sexualidad reproductiva, es decir natural, como una expresión sexual “impuesta”, “obligatoria” y por ende se la relaciona con lo displacentero.

La sexualidad SIEMPRE tiene intención reproductiva, intención que nos trasciende como individuos, pues es intención vital, intención de las fuerzas naturales y no exclusivamente nuestras. Si la sexualidad siempre tiene intención reproductiva, su carácter placentero o displacentero, no estará determinado por su función reproductiva; sino por diversos factores que incluyen la internalización "por caprichito" (e intereses de las fuerzas de poder) de la idea que la sexualidad reproductiva no es placentera.

Somos una especie animal que debido a las tendencias evolutivas que nos configuraron a través de millones de años, terminamos desarrollando una conducta sexual no vinculadas a ciclos estrales o de celo.
Si la sexualidad humana no está determinada por ciclos estrales, ¿ Qué es lo que despierta en el animal humano el instinto reproductivo, la conducta sexual?
Pues el PLACER, por consiguiente reproducción y placer están grabados como unidad en nuestra memoria genética

Lo que despoja o anula en la gente la capacidad de deseo son otros fenómenos culturales, que están más allá del mero interés por incrementar el tamaño poblacional.

Uno de estos fenómenos es el desarrollo de la noción de racionalidad, del dominio de las ideas sobre la emoción.

El otro fenómeno tiene por cuna el pensar lógico, la acción racional del platonismo; pero, para el período al que he referido hasta aquí, aún necesitará de centenas de siglos para completar su desarrollo y hacer su letal aparición sobre la faz de la Tierra.
Este fenómeno es el desarrollo industrial y tecnológico, con todas sus consecuencias; entre ellas las nuevas pautas que guiarán las relaciones sociales: la necesidad de dominar y disciplinar a masas enteras de población.

Volviendo mas focalizadamente al tema de la represión sexual y su origen, podría señalarse al lenguaje y su uso discursivo, como un instrumento que facilitara la reificación a nivel individual de las ideas represivas; asegurando así la continuidad y perpetuación de las mismas a través de la socialización.
A partir del uso discursivo del lenguaje se generan discursos que promueven y sustentan la trasvaloración de valores, haciendo parecer lo bueno como malo y visceversa.

La trasvalorización de valores fue un eficaz método de represión sexual, pues al tildar las expresiones sexuales divergentes de las normas sociales como malas, se las torna culpabilizantes; y no hay mejor agente represor que el sentimiento de culpa.

Así la sexualidad comenzó a perder su “naturalidad” para ganar significación cultural. Progresivamente, a lo largo de siglos, se la ha ido despojando de su expresión espontánea, dejando lentamente de ser regida por la emotividad y el deseo. Perdiendo en espíritu y ganando una falsa corporeidad que no es más que una trampa sutil con disfraz de libertad.
¡ Y es tan facil engañar a los seres humanos una vez que se les ha oscurecido el sendero que los conduce a su Alma !

A fin de intensificar el carácter negativo de lo sexual, todo lo relativo a ese campo fue definido desde el habla, como inmundo, abominable, satánico, maldito, abyecto y términos similares.
Toda expresión sexual o corporal es tildada entonces como abominable, maldita y otros términos de igual cariz, convirtiendo la sexualidad, y lo corporal en general, en un espacio de exclusiva propiedad de Azazel o Satanás; o como quieran llamar a la simbolización de la “maldad”

El discurso tendiente a lograr desvirtuar ciertos conceptos tuvo siempre mucho exito en todas las sociedades, antiguas y actuales.
Está tan reificada en las mentes la relación sexualidad-placer-demonio-mujer-pecado, que si se preguntara a la generalidad de las personas sobre el sentido y el significado del pecado original, se obtendría una sobrerrepresentación de respuestas que ligan tal sentido al sexo.

A partir de los escuetos datos referidos, puede sin embargo inferirse que la represión de la sexualidad en sus orígenes, no tenía por finalidad fomentar la reproducción en un ámbito familiar y privado.
Sino que su objetivo era fundamentalmente disciplinar al pueblo, hacerlo obediente de las normas sociales y no obediente del deseo.

Deseo: impulso que siempre ha sido considerado como absorbente, embriagador, rebelde e irracional. Ajeno a la Razón pues despierta y enajena los Sentidos para anular el Sentido; liberando la percepción de lo real, ampliándola, transformándonos en sujetos anhelantes, fantasiosos y creativos...

Y los sujetos anhelantes no tienden ni a la obediencia ni a la disciplina...

Una sociedad basada en la familia patriarcal y en el respeto absoluto a la autoridad primero paterna y luego social o estatal, no puede permitirse tamaño despilfarro de "capacidad productiva" (nótese que dije productiva y no Reproductiva), tamaña insolencia y rebeldía desatada por el simple y natural impulso del deseo hedonístico. Es decir el deseo y el disfrute del placer compartido. No hay que olvidar que el deseo hedonístico se realiza y fundamenta en el placer del otro, en saber que somos capaces de despertar su placer, que somos a la vez sujeto y objeto de placer.

El deseo implica comunión entre almas, y eso implica mucho poder, demasiado.
El fuerte carácter espiritual que tiene el deseo, lo hace un "enemigo peligroso" frente a cualquier proyecto social; pues opone al individuo a lo social para sensibilizarlo en el goce de los sentidos.

Demasiado “exceso” de vitalidad para ser tolerado por la sociedad humana, la cual ha progresado exponencialmente en mediocridad a medida que ha ganado en "civilización" y progreso tecnológico.

¿Será tal vez que la civilización y el progreso técnico necesitan necesariamente arrancar de nuestras almas el deseo, el ansia, el impulso vital y dejar solo un cuerpo vacío de todo goce espiritual?

Si, yo creo que si. Necesita destruir lo mágico y embriagador del deseo vital expresado sin culpa y con pasión, a fin de anular el radiante poder con que inunda nuestras almas. Poder que nos eleva y fortalece en verdadera sabiduría... Y entonces ya no es tan facil engañarnos con ideas “pseudolibertarias” para controlarnos y adaptarnos a burdas necesidades sociales.

Civilización y tecnología (e inmundicias derivadas) se alimentan, así, de nuestra espíritu, de nuestra energía vital. Energía que no refiere solo a nuestra capacidad vital, sino a aquella energía que trasciende nuestro cuerpo fisico, conectándonos con quienes somos en realidad, con nuestra esencia.
Podría entonces definirse, tanto a la sociedad civilizada como al mundo altamente tecnologizado en que estamos hundidos, como Vampiros Psíquicos que secan nuestras almas.

Resumidamente, se puede afirmar que la represión de la sexualidad, de la expresión del deseo y el impulso vital, hunde sus raíces en la antigüedad judeocristiana. Desarrollándose lentamente a la sombra del dominio despótico de la Razón, a veces en forma casi aletargada por la sutileza de sus formas represivas; para recobrar nuevo impulso y vigor con la revolución industrial, acunada por las torvas garras de una incipiente burguesía vampirica.

Burguesía que necesita saciar su apetito de poder no con ideas floridas de "libertad igualdad y fraternidad", ni con la expresión libertaria de ímpetus vitales, ni con sentidos sensibilizados y extraviados por dionisiacos deseos.

Sino devorando almas .- NOX UMBRA

18/09/2004

Represión sexual, 2ª parte.

Por Nox Umbra

En las últimas centurias la represión del deseo hedonístico que constituye el alma del goce sensual, del deseo sexual; ha desarrollado progresivamente una estrategia que en lugar de oponerse a la sexualidad, la fomenta, la sobre-explota a través de mensajes que de diversa forma han ido eliminando los aspectos emotivos y espirituales de la sexualidad.

En las últimas décadas ha habido una excesiva producción de discursos sobre la sexualidad, que aunque diversos, todos ellos cumplen todos un papel coactivo. Tal oferta informativa no debería de ser tomada como una simple e inocente apertura de las mentalidades en lo referente al tema de la sexualidad sino que tendría que ser evaluada como una forma de ejercicio de poder y dominación.

Los múltiples discursos sobre sexualidad, estrían en realidad operando como muro de contención, una forma de dirigir y ordenar las ideas respecto del tópico en cuestión. Al ser sacada del ámbito privado e individual, la sexualidad es tematizada como ámbito de análisis y opinión generando un campo de conocimiento que es definido no por el sujeto de conocimiento, sino por un sistema de relaciones de poder que siguen las pautas normadas por éste.
Los diversos discursos referidos a la sexualidad operan definiéndola, no solo por lo que se dice, sino también por lo que se calla respecto del tema.

La intención es estructurar todo un sistema de pensamiento que funcione coactivamente desde el interior de los individuos, así como desde el exterior. De esta forma este ámbito del saber, al igual que todos los demás, se constituye en un ámbito que escapa a la decisión del sujeto.
Sin embargo, a partir del discurso que éste generará para definir su opinión de la sexualidad, operará definiendo al sujeto mismo; lo describirá en cierta forma, pero siempre a partir de la lógica definida por el poder.

Se gesta así un entramado de relaciones de poder que generan diversos discursos sobre la sexualidad que se constituyen en un ejercicio de dominación sobre el individuo, dominación que se funda en los mecanismos de poder y en los presupuestos que éste establece para definir a los individuos. Es decir que a partir de los discursos sobre la sexualidad mediatizados por los mecanismos de poder, se definen “áreas temáticas sexuales” que operarían definiendo “tipos específicos” de individuos (pervertidos, adúlteros, onanistas, etc).

De esta manera, la sexualidad se ha ido incorporando socialmente como área de conocimiento definida por la lógica del poder a fin de constituirse como instrumento de control social.

En los albores de la revolución industrial , la sociedad burguesa intentó siempre tematizar la sexualidad y sus posibles “desviaciones” (definidas como tales por las relaciones de poder), a fin de prevenir las consecuencias de éstas.
Las define, las hace visibles para, a partir de los supuestos delineados por el poder al respecto del tema, tipificar a los individuos para así exponerlos y controlarlos.

Sin embargo el control ejercido sobre la sexualidad no debe analizarse solo desde una perspectiva materialista, que si bien puede ser pertinente, no abarca el tema de la sexualidad como mecanismo de control social en su esencia.
Tampoco debe realizarse este análisis a partir de la asunción del poder como instrumento en manos de un grupo social, pues esta perspectiva limitara el análisis.

El concepto de poder con mayor capacidad explicativa del fenómeno de la sexualidad como mecanismo de control y dominación, es el desarrollado por Michel Foucault. Este filósofo define al poder no como un instrumento en manos de un determinado grupo social, el poder no es una institución, sino que es el nombre que se da a una estrategia compleja en un contexto social dado. Así, el poder no debe ser concebido para el análisis, como englobándolo todo, sino como procedente de todas las partes de una estructura.

El poder es una instancia impersonal, como impersonales son las relaciones de poder que definirían en este caso la sexualidad. Sin embargo que sean impersonales no implica que no estén cargadas de intencionalidad. Por otro lado las relaciones de poder estarán definidas por las estrategias de oposición entre poder y resistencia, la cual también es parte de las fuerzas de poder. Es el interjuego entre fuerzas de poder lo que generará modificaciones en el entramado de relaciones de poder, que se reflejarán definiendo las formas discursivas de poder que constituirán nuevos ámbitos de entrecruzamiento de estas fuerzas.

De acuerdo a tal afirmación, se puede deducir que es el interjuego de fuerzas de poder el que operaría produciendo la sexualidad. La sexualidad sería entonces un ámbito que el poder intenta reducir, definir, delinear.
SEXUALIDAD sería, entonces el nombre de un dispositivo histórico. Histórico, pues sufrirá modificaciones a través del tiempo como resultado del interjuego de las fuerzas de poder.

Así durante los últimos tres siglos el discurso de la sexualidad ha dejado de lado, en gran medida, las prescripciones morales y religiosas; es decir la represión sexual, para caracterizarse por una sobre-representación discursiva de la sexualidad. Esto a fin de definirla, de producirla de acuerdo a las leyes que dirigen la dinámica del interjuego de fuerzas de poder.

Hoy en día la suposición de que existe un aparato institucional de represión sexual es insostenible, somos bombardeados permanentemente con mensajes de contenido sexual, contenido que puede ser sutil o no, pero que cumple siempre la misma función: producir la sexualidad pero no definida por el individuo, sino por las fuerzas de poder que le imprimirán así su dinámica.

Esta dinámica no se explica en virtud de conceptos morales o religiosos, como lo fue en un primer momento, sino que se explica por la necesidad de la sociedad de producir las conductas humanas que resulten concordantes con el carácter de la sociedad capitalista, materialista y desalmada, tanto por despiadada como por falta de espiritualidad.

El excesivo tratamiento de la sexualidad sacada de su ámbito privado, tiene por objeto crear un producto sexual carente de espiritualidad, de emoción; para sobredimensionar como carácter positivo y preponderante de lo corporal por sobre lo emotivo y lo espiritual.

Tal es la idiosincrasia de la sexualidad como producto.
Un producto premoldeado para consumir al estilo “fast food”, donde se consume una sexualidad que es expresión predefinida de ésta, focalizada en sus aspectos corporales. Pero de un cuerpo asumido como mero objeto de consumo y no de deleite sensual.
La sexualidad deja de ser una expresión del deseo, una pulsión de deleite sensual que anula la razón y nos transforma en seres fantasiosos, creativos, mágicos y espirituales; para transformarse en un objeto de consumo.
Se reprime el componente espiritual de la sexualidad, no el físico; que es sobre-explotado.

El éxito de este reciente modelo de represión de lo sexual reside en que la “represión” está encubierta en discursos que definen y producen la sexualidad, y que proceden del ámbito de la sexualidad y no desde fuera del mismo o contra la sexualidad.

Como bien señalara Foucault, la excesiva producción de discursos sobre la sexualidad no responde a una inocente “voluntad de saber”, sino que constituye la expresión material del dispositivo histórico en que se ha convertido la Sexualidad (dispositivo de represión por “predefinición” de lo sexual y enmascaramiento de la represión).

Esta excesiva producción de discursos sobre la sexualidad, que se ha convertido en uno de los temas centrales del pensar contemporáneo en todos los ámbitos sociales; es tomada por los individuos como una apertura hacia la sexualidad, una liberalización de la misma.
La Sexualidad es el dispositivo histórico que ha encontrado el Capitalismo para definir y producir la Sexualidad misma, eliminando sus aspectos emotivos y centrando la atención en una creciente afirmación del cuerpo sobre la olvidada alma.

He ahí la trampa

Mediante la producción de la sexualidad, materializada en un sinnúmero de diversos discursos que transmiten su contenido por diversos medios y soportes, ya sea publicidad, cine, música, revistas, TV, libros, teatro, moda, “consejos tendientes a mejorar la calidad de vida”, Internet, y muchos otros que se me estarán escapando; recibimos el mensaje contenido en esos discursos sobre sexualidad en forma permanente. De esta forma su mensaje se internaliza y se toma como referencia de la verdadera sexualidad

Lo que es interpretado como apertura frente a lo sexual, liberalización de la misma, en realidad no significa ninguna libertad, ninguna aceptación de lo sexual como parte esencial del ser humano. Muy por el contrario

Los discursos sobre sexualidad, como discursos que son, se rigen por la dinámica discursiva que subyace en el mensaje. Todo mensaje tiene una Intencionalidad que le es inherente, que lo define como mensaje.
La intención de estos discursos sobre sexualidad sería transformar la sexualidad en una expresión consumista, carente de emotividad y espiritualidad.

La represión de la sexualidad es un supuesto ya insostenible a la negra sombra de una sexualidad masificada y seriada. Sin embargo la finalidad de los mecanismos de represión sexual, en sus diversas formas, sigue siendo la misma:

A través de la historia la represión de la sexualidad ha tenido y tiene en la mira siempre el mismo objetivo a aniquilar: las alas del Deseo: Mágica, embriagadora y poderosa pulsión que alimenta a nuesta Alma .- NOX UMBRA

23/09/2004

Una primera valoración.

De nuevo nos queremos mostrar contentos por el transcurso de los acontecimientos.
Cuando empecé a pensar en poner un rinconcito en internet a la O. N. D., las dudas no paraban de surgir.

¿No será demasiado trabajo?

¿Habrá respuesta?

Bueno, no han pasado ni dos meses desde que abrimos esta dirección, y ya hemos recibido comentarios muchos comentarios. Incluso hemos recibido algunos artículos.
Las dudas iniciales se desvanecen, al ver que por un lado se está llevando a cabo uno de sus objetivos: servir de nudo en una red que permita poner en contacto a personas interesadas en esoterismo, autoconocimiento y/o búsqueda de la divinidad interior y que a la vez, no se consideraran como parte de ninguna de las “iglesias” que por ahí pululan.
Si echamos un vistazo a los comentarios, en seguida podemos comprobar como mantienen diálogo distintos visitantes, a los que hay que sumar a los que solo “escucharon” las voces atrapadas en cada artículo, en cada comentario.
También suman sus esfuerzos más individuos, y como ya os digo ya se han recibido varios artículos. Algunos de mucha calidad.
Y este es el segundo logro, más inesperado, y maravillosamente imparable: como entre los esfuerzos de muchos se va configurando una línea de opinión, y posterior debate. Ya no la opinión de DCLXVI, si no la de tantas otras personas que encuentren aquí un sitio donde expresarse.
Quizás también hemos creado un resguardo de un mundo limitado, estereotipado, encadenado, cegado, inepto, y lo peor... aburrido y soso. Quizás también al leer unas líneas, nos demos cuenta que la realidad que se ha consensuado, donde los pensamientos que divergen son segregados, están más extendidos de lo que se nos ha hecho creer, y que sí hay gente afín a nuestra línea de pensamiento.

De verdad, gracias a los que han contribuido, porque son los que le dan sentido a esto, y animo al resto de lectores a hacerse notar.

Un abrazo, SALVE.

24/09/2004

Belleza aprendida.

Una reciente lectura en un portal que me gusta promocionar, babydark, me ha hecho volver de nuevo a uno de mis temas de meditación favoritos.
Es el concepto de lo que es bello en un ser humano. Me centro en esta ocasión en lo que podemos llamar, a falta de un termino mejor, “cultura occidental” y la exaltación de un determinado modelo de belleza.
Desde el ciudadano de a pie, pasando por las marcas comerciales, y sobre todo los medios de comunicación de masas, todos colaboramos en difundir un modelo de belleza que lejos de hacernos felices, fomenta un sentimiento de angustia, una mortificación exagerada.
De esta belleza “consensuada”, lejana a los cánones de ninguna época anterior, y producto sin duda de la decadencia de una cultura acomodada, decadente, destacaría dos peculiaridades.
La primera, la expresada en la dirección facilitada anteriormente. La falta de coherencia entre el modelo vendido y la realidad cotidiana. En los últimos años la diferencia de peso entre una mujer de las pasarelas y la de una hija de vecino se ha dilatado enormemente. En la actualidad, la diferencia es ya superior al 20% . Las modelos, por lo tanto, no son valoradas por ser representativas de una mujer de nuestra época y cultura. Son valoradas por su extrañeza.
Así, solo podemos hacernos daño al intentarnos parecer a humanos de características físicas inusuales. Imagínense que en vez de la extrema delgadez, fuera el enanismo lo exhibido en las pasarelas, de nada nos serviría comparar nuestras proporciones con las de un enano, siempre nos veríamos desproporcionados.

La segunda es la rentabilidad de esos modelos. Y sobre todo un círculo de consumismo, que a través de la publicidad recoge toda la inseguridad, infelicidad, deseos no cumplidos, ... ofreciendo soluciones a nuestra falta de pertenencia a un grupo, baja estima, en forma de productos de consumo.
Con esta segunda apreciación podemos ya empezar a imaginar, si tantos quebraderos de cabeza y enfermedades mentales genera y tantas críticas suscita, ¿porqué los medios continúan emitiéndolo? Sí. No se engañen. Es una cuestión de rentabilidad.
Incluso, habiéndose estancado el mercado femenino, ahora aparece el modelo “metrosexual” para volvernos locos también a los varones. ¡Si quieres ser alguien, hay que consumir, muchacho!
Toda esta belleza, antinatural, claramente aprendida, que nos aleja más aún de nuestros gustos naturales. Una belleza nada platónica, que va variando, con la suficiente lentitud como para que no nos demos cuenta, y la rapidez necesaria para producir los beneficios económicos necesarios. Que se adopta en la mayoría de ocasiones más para gustar a otros, que por el propio placer.
Una monstruosidad.

Solo me queda afirmar que el consumidor se convierte en el rebaño que alimenta a los inversores de empresas de cosméticos, ropa, publicaciones de moda, clínicas de estética, esteticistas ... toda una familia de necesidades “estéticas” creadas artificialmente, nunca solicitadas por el público, pero aceptadas en general.
Necesidades que la publicidad modela a partir de cualquier deficiencia que podamos tener, consensuada a través de los medios de comunicación de masas, y de dudoso beneficio para su consumidor.

Gnosis Heterodoxa

Por Deelish

Si bien las variables de análisis desde las que puede abordarse el Gnosticismo son diversas, pues puede ser definido en virtud de su cronología, de su origen, sus elementos predominantes, etc. En este artículo se tratará el Gnosticismo desde una perspectiva filosófica; es decir partiendo de la idea que sirve de base a esta corriente de pensamiento en todas sus variedades.

El problema fundamental en el cual el gnosticismo centra su interés, es aquel concerniente al origen del mal; que se halla ligado a su vez al origen del mundo. Esta idea referente al origen del mal constituye la idea básica de todas las teorías gnósticas; es su objeto de conocimiento, y las diferentes escuelas gnósticas pueden distinguirse unas de otras en virtud a la solución dada a este problema elaborada por cada una de ellas.

El gnosticismo heterodoxo reúne las propuestas panteístas y dualistas respecto del problema de la creación y el origen del mal.

Escuela panteísta

El representante principal del gnosticismo panteísta es Valentín o Valentino. Éste reunió, desarrolló y sistematizó las corrientes panteístas manifestadas hasta entonces dentro del gnosticismo. Valentino formulo sistema gnóstico más acabado y completo. Los rasgos principales de este sistema son:

1º Desde la eternidad, antes que todas las cosas y como principio de ellas, existía el Abismo, que era acompañado por el Silencio. Luego de infinidad de tiempo, el Abismo transmite al Silencio la idea que había concebido, manifestarse. Así nacieron la Inteligencia y la Verdad; las cuales junto al Abismo y el Silencio constituyen los cuatro Eones primitivos, las cuatro manifestaciones primordiales de la Divinidad o del Ser. Esta tétrada primitiva pasó después a ser ogdoada, porque la inteligencia y la verdad producen la Palabra y la Vida; que constituían una tétrada.
Esta tétrada pasa a ser ogdoada y éstas a su vez producen al Hombre y la Iglesia. Esta ogdoada primordial da origen a otros veintidós Eones, diez de los cuales emanan de la Palabra y la Vida, y los doce restantes del Hombre y la Iglesia.

La emanación de unos y otros se verifica por Syzigias o parejas. Todos reciben nombres oscuros de raiz griega. Las doce parejas de Eones que emanan del Hombre y la Iglesia son Parakletos (consolador), y Pistis (fe); Patriklos (lo que pertenece al padre), y Elpis (esperanza); Metriklos (lo que es de la madre) y Agape (caridad); Aeinous (inteligente) y Synesis (prudencia); Eclesiastikios (eclesiástico) y Makariotes (dicha); Thélétos (volente), y Sophia (sabiduría).

Este conjunto de Eones, es de carácter politeísta por su forma, y en esencia fuertemente panteísta; pues todos estos Eones son emanaciones descendentes del Ser, el cual de ser inactivo y silencioso, pasa a manifestarse en Inteligencia y Verdad, en Palabra y Vida, en Humanidad e Iglesia. Esto mismo puede decirse de los demás Eones inferiores, que son manifestación mediata del Ser e inmediata de la ogdoada. La emanación de los Eones por parejas es una reminiscencia de las religiones politeístas con sus parejas de dioses femeninos y masculinos.
El hecho de que estas Sygzigias de Eones son todas emanaciones inmediatas o mediatas del Ser o divinidad primordial permite dar cuenta del profundo panteísmo del sistema desarrollado por Valentino; pues todo esta impregnado en una cierta manera de la divinidad primordial.
Estos treinta Eones constituyen el Pleroma, que si tenemos en cuenta lo dicho, como cada uno de ellos tiene en cierta manera parte de la esencia de la Divinidad; el Pleroma constituido por todos los Eones no sería otra cosa que la totalidad del Ser Absoluto.

El Eón femenino Sophia, el último de los treinta eones que conforman el mundo superior, dado que los Eones se ubican en relación al Ser Absoluto por orden jerárquico; es el Eón mas alejado de la esencia del Absoluto, a quien casi no distingue y conoce. Por tal razón en el Eón Sophia nace el deseo de comprender al Ser primordial, al padre; este deseo del eon Sophia produjo en el Pleroma un desequilibrio o perturbación (deseo y conocimiento parece que constituyen elementos de desorden aún en el mundo superior)
Este desequilibrio causado por el deseo de conocimiento del Eón femenino Sophia solo cesó cuando la Inteligencia, el segundo Eón del Pleroma, el hijo único del Padre (el otro, la Verdad, era Hija única del Padre), produjo una nueva pareja de Eones: el Cristo y el Espíritu Santo, destinados a restablecer el equilibrio y la paz eonica del mundo superior.
Por su deseo de unirse al Abismo y comprender=conocer su esencia, el Eón femenino Sophia fue expulsado del Pleroma y precipitada en el Caos; transformandose en Sophia Achamoth (sabiduria de orden inferior). El Eón Sophia, ahora Sophia Achamoth da origen debido a sus crisis, desasosiegos y "angustias existenciales" al mundo material o visible; el cual es por consiguiente resultado de la degeneración del superior, debiendo su origen inmediato a la pasión. Movimiento desordenado y malo de uno de los Eones del Pleroma.

Aunque suene a parodia, lo dije así precisamente para acentuar el real estado de agitación del Eón caído Sophia; cuya causa de crisis era la angustia. El sentimiento de angustia es fundamental y básico en la constitución de todos los sistemas de creencia desarrollados por la humanidad. En todos ellos la angustia constituye el elemento fundacional, por caracterizar mejor su función generatriz

Los primeros productos de Sophia Achamoth son la materia y el Demiurgo. Este último es como el alma universal, el principio activo del mundo que da origen a los seres del mundo material, entre ellos a los humanos. El hombre recibe así su cuerpo de la materia, su alma del Demiurgo, y sus aspectos espirituales de Sophia Achamoth, la cual recibe este poder del espíritu santo enviado por Cristo.

Así en la constitución del mundo actúan tres principios fundamentales: la materia pura (principio hylico), la vida animal (principio psíquico), y la vida espiritual (principio pneumático), y todas las diversas sustancias de las que se compone el Universo, responden a estos tres principios.
Los tres principios forman partes iguales en la constitución del hombre y se desarrollan en virtud de cómo éste los cultive; existiendo de esta forma hombres hylicos, hombres psíquicos y hombres pneumáticos o espirituales. Estos últimos manifiestan y encarnan el principio divino en el mundo, y la redención del hombre consisten en el conocimiento de ese principio divino, en el conocimiento de la ciencia perfecta o Gnosis del Pleroma.

EScuela dualista

El gnosticismo dualista, es representado principalmente por Saturnino y Basílides.

El primero de éstos admitía la existencia de dos reinos: el de la Luz y el de las Tinieblas. En la cúspide del reino de la Luz, y como primer origen de los seres que le componen, está el Dios supremo, oculto en sí mismo e incognoscible en su esencia. De este dios proceden los seres que forman el mundo espiritual. Estos seres se disponen en grado decreciente de perfección a partid del centro ocupado por la divinidad. En la ultima posición de esta pirámide jerárquica se ubican los siete Ángeles o espíritus inferiores encargados de formar el mundo visible, al cual casi no llega la luz divina del mundo espiritual.
Debido a esto y a la la relativa impotencia de estos siete Ángeles a los que se oponía Satán, solo pueden fijar el tenue reflejo de la luz divina en un numero escaso de hombres. Ese sería entonces el origen de los hombres buenos, que serían de esta forma buenos por naturaleza, y de los hombres malos también por naturaleza
Satán sirviéndose de estos hombres naturalmente malos, llega a adquirir dominio sobre los hombres buenos, lo cual hizo necesario que la Divinidad enviara a Cristo para salvar a los hombres buenos
Cristo sería entonces un ser espiritual, que solo tendría apariencia de hombre, pero no el carácter de la naturaleza humana. Es también superior al dios de los judíos, el cual es en realidad el primero de estos Ángeles organizadores del mundo material

De esta forma la materia que en esencia se opone al espíritu, es el origen o esencia del mal, que se personifica en Satán. La materia como esencia del mal explica el predominio del mal en el mundo visible, en el que abunda la materia y adolece de espíritu, cuya escasa presencia es combatida por Satán, a fin de eliminar el tenue reflejo divino que pocos hombres pudieron obtener.

Este es el origen del antagonismo entre dios y Satán, es decir entre materia y espíritu; entre los seres espirituales o pneumaticos y los hylicos carnales. En armonía con este doctrina, Saturnino y sus adeptos consideraban como malo todo lo que envuelve contacto íntimo con la materia; condenaban hasta la comida de carne, y afirmaban que el matrimonio es una institución ilícita y satánica.

Basílides desarrolla un sistema dualista también, como el de Saturnino, por más que se diferencie de él en algunos puntos más o menos importantes y en algunas de sus aplicaciones.
El gnosticismo de Basilides difiere del de Saturnino por el numero de emanaciones o efectos de la divinidad que componen el mundo superior. A los Ángeles de Saturnino, Basílides añade seres y emanaciones hasta un total l de trescientos sesenta y cinco mundos intelectuales, anteriores todos y superiores al mundo visible y material.

Para Basílides, el reino de la Luz y el reino de las Tinieblas o del mal, son dos reinos igualmente eternos, existentes por sí mismos e independientes el uno del otro. Mientras que estos dos reinos funcionaron cada uno separadamente, es decir dentro de los límites correspondientes a cada uno de ellos; todo funcionó ordenadamente. El desorden dio inicio cuando algunos seres del mundo de las Tinieblas, luego de haber percibido la luz de las inteligencias del mundo superior, desearon unirse con éstas.
El mundo visible debe su existencia a esta unión de principios buenos y malos. El mundo visible es organizado por los ángeles inferiores residentes en el último cielo. Siendo el primero o principal de ellos el dios de los judíos. La impotencia relativa de estos Ángeles, unida a los esfuerzos de las potencias del mundo tenebroso para juntarse con ellos, es la causa de que en este mundo el bien y el mal se hallen mezclados y dispersos por todas partes, de que el mal sea consecuencia inmediata del bien, y de que el principio divino que entra en el alma humana se halle oprimido por los vicios y pasiones.

Para libertar al espíritu de las trabas de la materia, restituyendo la existencia espiritual que tenía antes de unirse al cuerpo y restablecer el orden primordial, el dios supremo envió al mundo a su hijo primogénito, Cristo. Cristo, un ser espiritual, descendió sobre Jesús cuando este fue bautizado en el Jordán
El conocimiento de la verdad secreta y oculta que Cristo comunica a ciertos hombres elegidos, es lo que constituye la gnosis, la ciencia superior del cristiano, que eleva a éste sobre los demás hombres. Esta ciencia o iluminación le exime de la influencia de la materia y de las potencias del mundo de las tinieblas. Ningún movimiento de las pasiones y de la carne, ningún pecado puede impedir su salvación, o sea su regreso al seno del dios supremo, principio del mundo de la luz.-

En Saturnino y Basílides, lo mismo que en Valentín, se descubre la influencia de las ideas platónicas, las cuales aparecen en estos sistemas hipostasiadas o personificadas para explicar los atributos divinos y el origen del mundo. La distinción entre el mundo superior e inteligible y el mundo inferior o material, así como la metempsicosis y la preexistencia de las almas, son también derivaciones y aplicaciones del platonismo.

Las doctrinas del gnosticismo, en sus versiones panteísta y dualista, se caracterizan por ser sistemas compuestos casi en su totalidad por elementos procedentes de la filosofía pitagórica y platónica. Tal es el elemento común que comparten estas doctrinas.
La escuela panteísta difiere de la dualista debido a la noción implícita en su doctrina de que todo en cierta forma posee un vestigio de la esencia de la Divinidad absoluta. Este elemento podría también definirse como de procedencia griega pues fue un filósofo griego, ahora no recuerdo cual, que sostuvo que todo estaba atravesado por el aliento de lo divino. Estas doctrinas panteístas, si bien presentaban elementos del cristianismo estos eran reelaborados en virtud de la guía filosófica pitagórica y platónica que dirigía al gnosticismo.

En virtud de estas influencias filosóficas pitagóricas y platónicas, el gnosticismo explica la creación del mundo y el origen del mal en consonancia con las ideas propuestas por tales escuelas filosóficas. Así sostenían que el mundo superior, emanado de la divinidad absoluta, era un mundo racional, espiritual.
El mundo inteligible, es decir cognoscible y material donde viven los humanos sería una manifestación imperfecta del mundo superior, espiritual y racional originada por los espíritus menos perfectos del mundo superior.
El alma humana sería parte del mundo espiritual o superior, siendo así su existencia anterior a la unión de la misma con un cuerpo material. Esta noción de pre-existencia del alma es la base ideológica en que se funda la noción de metempsicosis.
El alma unida al cuerpo está como aprisionada y expulsada de ese mundo superior del cual es originaria, pero conserva las aspiraciones propias de su naturaleza superior, que sería lo que la llevaría a desear trascender el mundo material, a través de la auto superación a fin de alcanzar el mundo superior al que pertenece. Esto llevaría a los humanos pneumaticos o espirituales a desear perfeccionarse y elevarse sobre las leyes naturales para alcanzar la felicidad que poseían en su vida superior y anterior a la encarnada. Ese es el camino que propone el Gnosticismo, la unión gnóstica, intima e intuitiva con la divinidad primordial
24/09/2004 15:53 Enlace permanente. Tema: Esoterismo Hay 6 comentarios.

30/09/2004

La Noche Eterna

Caido_II[1].jpgPor DCLXVI

Existe un forma de usar el lenguaje que aspira a algo más que la comunicación de aquello que es cotidiano. Una vez leí unas palabras de Anton Lavey. Proponía que las palabras son monumentos erigidos a los pensamientos. Algo así ocurre con este pensamiento. Más allá de lo que simplemente podemos ver u oir, para haceros llegar la idea de la Noche Eterna, me veo obligado a recurrir a la metáfora, a lo fabuloso, a la parábola, al mito.
Para la alegría de aquel que entienda, aquí están mis palabras:


"Veo en un futuro una noche eterna. La noche en el que los sueños se vuelven realidad.
La noche sin amanecer en la que se produce el Despertar, y la oscuridad se llena de nuevo de ángeles, de leyenda, de héroes.
Veo temblar a los esclavos del Sol, sin luz vagan ciegos por nuestro mundo. Ruegan a su antiguo Dios, pero ya no responde. Ya no hay más compasión, ni piedad. No hay más mártires que vuelvan a morir por ellos.
En esa noche, los Sabios brillan, como miles de estrellas en la Serpiente del Cielo. En el cielo nocturno, aglutinan a los perdidos, guían a los descarriados.
La noche eterna no es un fin. Es un nuevo principio.
En la noche, donde ya no se ven los límites, no hay límites.
En la noche, donde ya no se ven las barreras, no hay barreras.
El pasado se ha convertido en una falacia, como el día y la noche. Solo es sombra e iluminación, fenómenos producidos por la tierra y el sol en su movimiento. Yo os hablo de hoy y de mañana.

En la noche, mientras otros temen, nosotros creamos, creemos.

La noche eterna está plagada de demonios, que los esclavos del Sol pusieron allí, para cerrarse ellos mismos el camino, ¡Tal miedo tienen a lo que son que rechazan el espacio abierto!
¡Tan débiles y pequeños se siente que buscan ver caer a sus congéneres para poder mirar una vez desde lo alto!
¡Yo escupo a vuestros moral esclavista
¡En esa nueva libertad, nuestra propia oscuridad es puesta a prueba.
No quieren aceptarse como arquitectos de su realidad, prefiriendo adoptar la inercia del un engranaje, la pertenencia a una maquinaria.
Algunos quedan fortalecidos por la prueba, otros se pierden irremediablemente.
Algunos se ensalzan hasta reyes. Otros caen a nuestros pies y alaban las cadenas.

Un nuevo orden surge de esa noche, y la profecía se ve cumplida.”"
30/09/2004 02:27 Enlace permanente. Tema: Esoterismo Hay 6 comentarios.


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